A Dream Come True, la muestra
retrospectiva de Yoko Ono elegida especialmente para ser expuesta en Argentina,
llegó al MALBA y fue un gran éxito en las vacaciones de invierno.
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
(MALBA) se caracteriza por exponer grandes obras de arte contemporáneas. Su
exterior cúbico, frío, de vidrio y cemento parece reflejar una gran modestia
dejando el arte para las obras que alberga en su interior. En este caso la
elección fue Yoko Ono, la mujer que parecía ser la sombra John Lennon y rara
vez omitía un sonido. Recordada por su pelo largo y oscuro, sus ojos orientales
que lo miraban con gran admiración y una sonrisa tímida que a pesar de los
obstáculos que la vida le puso sigue intacta. Que esa apariencia frágil no los
engañe, la mujer es fuerte y sus mensajes son claros, provocativos y a los 83
años sigue luchando por los derechos humanos a pesar de las críticas.
La artista nacida el 18 de febrero de 1933 en
Tokio, es proveniente de la aristocracia japonesa, desde muy chica recibió
educación musical tradicional y de las grandes escuelas alemanas por parte de
su padre. Fue la primera mujer admitida en la carrera de filosofía de la
universidad Gakushuin, luego se licenció en poesía y composición
contemporáneas en la universidad Sara Lawrence College.

En 1966 conoció a John Lennon. El músico asistió a
una exposición de Ono sin conocerla y se topó con una de las piezas que está
presente actualmente en A Dream Come True. Debía subirse a una escalera y
buscar con una lupa la palabra “Si” que está en el techo. Cuando vio cual era
la expresión, sintió curiosidad de conocer a la artista que había elegido un
concepto con tanta energía positiva y se paró en otra de las clásicas obras, en
la que hay que hacer una fila y clavar un clavo en una madera. Lennon se
adelantó y Yoko le pidió que haga la fila. Él le preguntó si no sabía quien era, y ella le respondió que no lo conocía pero que tenía que respetar el
turno como todo el mundo. Desde ese momento se hicieron inseparables, se
casaron, tuvieron un hijo (el músico Sean Lennon) fueron amenazados por el
gobierno de Estados Unidos, odiados por los fans de los Beatles que culpaban a
la pareja de la disolución de la banda y se convirtieron en socios de una serie
de obras de arte variadas que incluyen películas, performances, y la banda
Plastic Ono Band hasta el asesinato del músico en 1980.
Después de años de duelo, comenzó su etapa de
sanación, decidió volcar todo su dolor en el arte y perdonar al asesino de
John, Mark Chapman. Este fue el mayor acto de amor y paz que tuvo que hacer en
su vida. Actualmente se interesó por las exposiciones virtuales y se adaptó a
los tiempos modernos innovando y actualizando sus obras clásicas pero
reforzando los fuertes mensajes sociales que la caracterizan.
La exposición comienza con una instrucción desde el
primer momento, en la puerta del museo está impresa la palabra Sueña, en el
ticket nos invita a rendirnos a la paz. Subamos las escaleras y dejémonos
llevar por este sueño hecho realidad. En la sala cinco del nivel dos podemos
ver una galería de fotos retrospectiva de los momentos más importantes en sus
obras. Si bien no existe un orden para recorrerla, Su rostro cantando en un
primerísimo primer plano, plasmado en una gigantografía es la bienvenida
perfecta para quien se atreva a transitar esta instalación que no es para
cualquiera. Así como sus piezas musicales fueron mundialmente tituladas “Los
alaridos de Yoko” se necesita mucho coraje e intuición para saber interpretar
los mensajes crudos de la artista, para entender su humor ácido o empezar un
viaje de auto-examen de la consciencia.
Su muestra apunta principalmente al concepto del
arte como mercancía. Por este motivo su obra es simple y cargada de mensajes de
acción entre el artista, la obra y el espectador, haciéndolo participe y
quitándole la atención a los objetos para que se convierta en un concepto puramente realizado por el público. De esta manera, se corre del papel de autora y
comparte la creación de su trabajo, que se vuelve eterno en el tiempo, por sus
múltiples y variadas reproducciones de acuerdo a la cantidad de seres humanos que estén accionándolas.
Este lenguaje simple permite que sea entendido por todo el mundo y deja que los
espectadores actúen desde un primer momento al seguir sus instrucciones que
están basadas en acciones cotidianas como sonreír, respirar, prender un fósforo. Sin embargo poseen un trasfondo que invita a reemplazarlas por otras
actividades dedicadas a hacer el bien, cambiar la mentalidad, ser solidario,
amar, ser feliz, y que de esta manera estas últimas sean también, simples y
cotidianas.
Entre algunas de las instrucciones que están
plasmadas en vinilo sobre las paredes se pueden leer las siguientes: “Trae una
escalera pintada de dorado que te guste. Se consciente de tu elección- el
tamaño que tenga y el material de que este hecha la escalera- van a determinar
tu ingreso al futuro.”; “Intenta no decir nada negativo sobre nadie. a) Durante
tres días b) Durante cuarenta y cinco días c) Durante tres meses, observa que
pasa con tu vida”.
La exposición se divide en dos partes: por un lado
la muestra ubicada en el museo y por otro la intervención en el espacio público
y las redes sociales (por ejemplo los carteles publicitarios en la ciudad, en
los colectivos, etc.) todas ellas con otros mensajes no expuestos en el MALBA.
En total está compuesta por más de 80 trabajos que incluyen objetos, videos,
films, instalaciones y registros sonoros producidos desde principios de los 60
a la actualidad, y tiene como eje las llamadas instrucciones, que Ono viene
desarrollando desde hace más de sesenta años. En Dream Come True se puede ver
la militancia a favor del feminismo, pacifismo y el ecologismo con una clara intensión
de hacer un llamado a la consciencia social.
Entre los cortos que se exhiben en la muestra se
encuentran los clásicos: Sonríe, video de Lennon sonriendo en cámara lenta,
Parpadeo, en el que Yoko abre y cierra los ojos, ambos son de transición lenta.
Y los controversiales Bottoms en el que la instrucción es “En lugar de pedir
firmas pongan sus culos en filas para hacer un pedido de paz” mientras se
muestran imágenes de gente contando sus perfiles totalmente desnudos mientras
la cámara enfoca solo los glúteos mientras caminan, con la idea de mostrar que
no importa quien seas , desnudos somos todos iguales. También Cut Piece, la
famosa performance en la que Ono se sienta y deja que los espectadores le
corten la ropa hasta quedar desnuda.
Estas grabaciones son de los sesentas y setentas y
fueron fuertemente criticadas por su contenido crudo, algo que hoy ha cambiado
mucho y desataba la risa de la gente, que acostumbrada a los contenidos
mediáticos actuales, lo veía de manera inocente. De todas maneras los mensajes
no pueden pasarse por alto y en los momentos de gran tensión, las sonrisas se
desdibujaban y se comprendía lo que realmente se estaba diciendo a gritos en la
expresión inmóvil y asustada de la artista, que dejaba en manos del público su
dignidad.
“Es importante que la gente venga a la exposición
porque creo que todavía el público argentino no está acostumbrado a participar. Desde que fue la muestra de kusama (Yayoi) acá, se empezaron a acostumbrar un
poco más” dice entre risas, con un tono de esperanza, Josefina Barcia la
coordinadora de proyectos del museo “ Hace poco leía un artículo que habla de
un conceptualismo creativo y la obra de Yoko trata de eso. Cuestiona todo el
tiempo el sistema del arte desde una manera muy accesible : los chicos vienen
se divierten, los grandes también, pero no por eso es menos profunda. Son
mensajes muy fuertes, y aunque muchos pueden venir de curiosos , vale la pena
porque fue una mujer muy formada, de las primeras feministas en los años
sesentas. Lo que puede parecer efímero y fácil de hacer, no es para nada
improvisado, lo hizo en un momento muy controversial”.
Sin dudas, si hay algo impagable con respecto a la
muestra, son las instrucciones dirigidas al público, algo que Yoko supo
resolver de una manera muy acertada. Si bien se encuentran los clásicos
“Súbete a la escalera y busca el “Si” con la lupa” o la madera esperando
ser clavada esta vez, en una cruz cristiana, una de las piezas más intervenidas
fue el Árbol de los deseos. Uno debe escribir su deseo en un papel y atarlo al
árbol. No es un dato menor que estos tres árboles rebalsaran. Ya sin papeles
oficiales, otorgados por el museo se sobre-decoraron con otros improvisados,
plasmando los deseos de los 7000 visitantes (y contando) que tuvo la muestra hasta el
momento.
Otra de las más visitadas fue “Enmienda la
vajilla”, en donde velaba la siguiente instrucción: “Repara con cuidado.
Mientras lo haces, piensa en reparar el mundo”. En esa pieza debían agarrar
pedazos de vajilla rota y arreglarlas con cintas. Por un lado el deseo dejado
en manos del destino y por otro el deseo de poder cumplirlos por nuestra
cuenta.
Pero hubo muchas otras que causaron vergüenza,
risas, y que demostraron realmente el punto fuerte de la personalidad y bandera
que levanta la japonesa. Entre pasillos armados por biombos orientales un grupo
de señoras se adentraba a la jungla de sonidos de animales salvajes que salían
por los parlantes. Al llegar a la habitación había solo un papel que decía
“Tóquense los unos a los otros”, inmediatamente salieron ruborizadas ante la
idea de cumplir esa instrucción. De acuerdo a la premisa del señor y la señora Lennon
en su luna de miel, en la que invitaron a los periodistas entrometidos a
participar se puede entender el mensaje de esta pieza “Vivían siempre metidos
en nuestra vida privada así que dijimos, están invitados a nuestra luna de
miel. Cuando entraron parecían bestias desaforadas y sus rostros cambiaron
radicalmente al vernos a Yoko y a mi acostados en la cama con nuestra ropa
saludándolos”, “Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor,
mientras la violencia se practica a plena luz del día”
Otra de las incumplidas era un lienzo con un
agujero en el centro “Saca tu mano por detrás. Recibe a tus invitados en esa
posición, dales la mano y conversa con las manos”. Premisas simples e
inofensivas, inocentes, con acciones de amor que parecen incomodar más que las
imágenes de violencia. Jóvenes que le pasaban de lado, que se quedaban un
segundo y al sentir el peso del rechazo que tal vez podía acontecer, sacaban
rápido la mano por miedo a quedar en ridículo. Una vez más, una valiosa lección
de una mujer que no estuvo presente físicamente en la muestra, pero que dejó
entendida su presencia a través de un teléfono rojo en la entrada: Si suena el
teléfono soy yo, Y.O.
Yoko y el feminismo.
“Me siento honrada de ser llamada la dama dragón,
el dragón es un animal mítico muy poderoso” ha contestado a periodistas
neoyorquinos, cuando le preguntaron cómo se sentía al ser llamada de esa manera
por los fans de los Beatles, que la responsabilizaron de la ruptura de la banda
en 1970.
Fue una de las primeras artistas feministas de los
sesentas, y no solo por elección propia. Tuvo que sobrevivir a los
señalamientos de la prensa, la opinión pública, la política y sus propias
relaciones personales. Desde la cultura japonesa que es bien conocida por sus
tradiciones patriarcales, los críticos que vivían defenestrando sus obras, y
luego el odio que despertó al conocer a John Lennon, la ponían constantemente a
prueba. Yoko además estuvo casada tres veces, también criticada por sus
divorcios, su segundo matrimonio con Anthony Cox, productor de cine quien
le prohibía ver a su hija kyoko Cox fue otro de los momentos más difíciles de su vida. La situación se agravó cuando el gobierno
de EE.UU le dio a elegir entre exiliarse con Lennon a Inglaterra o volver
a ver a su hija. Y a su vez el matrimonio con el músico sufrió una ruptura de
un año por las infidelidades y celos por parte de él, que era conocido por sus
actos de violencia y abandono en su primer matrimonio con Cynthia Powell y su
hijo Julian. Hecho que le causó mucho dolor hasta que John decidió ocuparse de
su segundo hijo Sean y quedarse con Yoko, dejando la música y recluyéndose a la
vida familiar durante un año.
“Con motivo del décimo quinto aniversario del museo
se buscaba una figura fuerte, importante en el arte y que sea mujer, porque
Agustín, director del museo, tiene todo un programa de artistas mujeres
en sala tres del museo y Yoko Ono es un personaje que tiene un gran peso
y podía liderar esta idea” explica Josefina, y resalta que la deja impactada la
participación de las mujeres en una parte de la muestra totalmente dedicada a
las denuncias por violencia de género llamada Resurgiendo (Arising). La
consigna es mandar un mail desde la página del museo con una foto, contando la
experiencia personal. El mensaje dice: “Escucha tu corazón respeta tu
intuición manifiéstate no hay límites, ten coraje, ten rabia estamos todas
juntas, sigue a tu corazón, usa a tu intuición, manifiéstate no hay confusión,
ten coraje ten rabia estamos resurgiendo”.
La respuesta fue inmediata. Antes de que se abriera
la casilla las organizaciones a cargo de la violencia de género ya se estaban
comunicando con el museo, miles de ojos en las paredes resurgiendo, mostrando
la cruda realidad , es inevitable hacer oídos sordos, es incomodo escapar la
mirada. Proyecciones de mujeres siendo acosadas en las calles por cámaras, un
pizarrón inmenso pidiéndole perdón a las madres del mundo. Más de dos mil
testimonios ya fueron mandados y serán recibidos hasta el 16 de octubre. Tal
vez la única pieza de la que deberíamos sentir vergüenza. Y muchas voces
valientes que se animan a resurgir y que tienen un lugar para gritar.
El Evento Agua
Otra de las actividades de la muestra es El Evento
Agua. Una remake de la original realizada en Siracusa en el año 1971 con la
participación de artistas como John Cage, Richard Hamilton, Nam June Paik, Andy
Warhol, Gordon Matta Clark, Olafur Eliasson y Tracey Emin.
En este caso, se convocó los artistas
latinoamericanos Liliana Porter, Hernán Marina, Ana Gallardo, Amalia Pica,
Rosângela Rennó, Runo Lagomarsino, Alexander Apóstol, Alfredo Jaar, Tania
Bruguera, Teresa Margolles, Tercerunquinto, Antonio caro. La idea es demostrar
las importantes facetas que tiene el agua en nuestras vidas. Esta vez se
profundizó en los recipientes que pueden servir para llevar el agua a personas
que lo necesiten por cualquier motivo bajo la siguiente instrucción “Lección de
humildad: donde quieras que estés, formá un cuenco con las manos y juntá agua.
Pacientemente esperá a que un animal salvaje venga a saciar tu sed en vos”.
De esta manera se pueden observar los distintos
conceptos que tienen dichos artistas sobre los recipientes adecuados para
transportar el agua y con picardía pone en exposición el grado de humildad de
cada uno de ellos, sus personalidades, según el envase que elijan. Después de
todo El cuerpo es el recipiente del alma, según la cultura budista. Así de esta
manera podemos ver botellitas de plástico, cantimploras con la palabra Colombia
bordada en ella, hasta una bandeja utilizada para transportar cenizas de un
cadáver, lo que nos hace pensar el precio que le pone cada ser humano como
individuo al derecho al agua.
Otras actividades relacionadas son Pieza para
Atrapar Deseos (una propuesta pedagógica para incorporar estos mensajes en la
cotidianeidad de niños de 5 a 8 años acompañados de sus padres recorriendo la
muestra con ellos y descubriendo el significado de cada obra) , Inter-flux (
para niños de 9 a 11 años, en donde se les enseña a crear con distintos
materiales, obras bajo el concepto del inter-flux, desvalorizar el arte
como mercancía) , Nombre Propio ( los niños eligen una selección de
instrucciones y expresan de diversas maneras la traducción de los mismos,
concluyendo con una pieza propia creada por su cuenta) , El Paso Previo a Ser
Invisible ( de 12 a 18 años es un taller grupal para experimentar con sutiles
percepciones cotidianas a partir de una selección de instrucciones del libro
Pomelo de Yoko Ono) , Piezas Para la Audiencia ( performance en vivo recreadas
por actores a cargo de Agustina Muñoz en las que se emulan las originales
realizadas por la artista), Encuentro de Occidente con la Cultura Japonesa
(curso sobre la cultura japonesa), Abrir la Palabra (análisis lingüístico de las
palabras elegidas por Yoko en la muestra), Tercer Tiempo Yoko Ono ( encuentro
pedagógico y familiar con un momento de reflexión después de recorrer la
muestra). Por último se puede ver un ciclo de cine con una selección de cortos
de la artista y co-producidos por John Lennon.
El evento se inauguró el 23 de Junio (se hizo una
pre-inauguración el 22 de Junio) y será exhibido hasta el 31 de Octubre. Fue
una iniciativa del director del MALBA, Agustín Pérez Rubio con el curador
Gunnar b. Kvaran , director del museo Astrup Fearnley en Oslo. El noruego
hizo de intermediario para contactar a Yoko Ono quien tenía ganas de realizar una
muestra mucho más grande que la primera en el país en 1998, que se basara
solamente en las instrucciones. Si bien contiene obras que fueron exhibidas
en grandes museos entre ellos el MOMA , esta selección nunca se vio
antes.
“Hace unos días hablamos con la asistente de ella,
y estaba a punto de venir pero se enfermó. Sigue viviendo en Nueva York,
y nos dijo que ya tres argentinos cruzaron a Yoko por la calle y le gritaron
que vieron la muestra, ella se puso re contenta y le dijo que nos avisara. Si
bien Gunnar la conoce, haber tenido esta respuesta por parte directa de ella es
muy emocionante” cuenta Josefina con satisfacción por la misión cumplida. El
país es parte de una exhibición de honor, con material privilegiado y único que
vale la pena visitar. Al final la imagen de Yoko y John celebrando con un
cartel que dice: La guerra terminó (si vos querés) resuena como un eco en la
cabeza mientras emprendemos nuestro camino a casa